Beta privada
Nuestra historia

Tecnología jurídica nacida de la práctica

TABVLARIVM es un proyecto familiar que une la experiencia jurídica y el desarrollo tecnológico para reducir tareas documentales repetitivas y devolver tiempo al trabajo que realmente exige criterio profesional.

Dos hermanos, dos disciplinas y un objetivo compartido: reducir fricciones documentales sin sustituir el criterio profesional.

Una idea nacida en el despacho

El proyecto comenzó en marzo de 2026 a partir de una necesidad detectada por Borja en el trabajo diario de despacho: una parte importante del tiempo se consumía en tareas mecánicas de preparación documental que no aportaban valor jurídico. Cuando Alejandro le preguntó qué necesidades concretas podían resolverse desde la tecnología, comenzó un trabajo conjunto para convertir esos problemas cotidianos en un flujo más claro, ordenado y controlable.

Desde entonces trabajamos codo con codo. Borja define las necesidades, los flujos jurídicos y las prioridades de producto; Alejandro desarrolla la arquitectura y las soluciones técnicas. Cada iteración combina revisión jurídica y desarrollo, y TABVLARIVM ha evolucionado hasta la beta privada actual.

Una aplicación nacida desde la práctica jurídica, hecha por un abogado para abogados y desarrollada en familia.

El camino hasta la beta privada

  1. Marzo de 2026

    La necesidad

    Una necesidad detectada en el trabajo diario del despacho revela cuánto tiempo consumen ciertas tareas mecánicas de preparación documental.

  2. Primeras iteraciones

    Del flujo jurídico al prototipo

    Las necesidades y los flujos jurídicos comienzan a convertirse en una herramienta funcional.

  3. Trabajo codo con codo

    Revisión jurídica y desarrollo técnico

    Cada iteración combina definición jurídica, construcción técnica, prueba y revisión.

  4. Beta privada

    El estado actual

    TABVLARIVM es una aplicación funcional con acceso limitado mediante solicitud o invitación.

Dos hermanos, dos perspectivas

La experiencia jurídica y el desarrollo tecnológico se combinan en un trabajo compartido.

Retrato de Borja Navas González, cofundador de TABVLARIVM

Borja Navas González

Cofundador · Dirección jurídica y de producto

Abogado especializado en Derecho de Familia y Sucesiones y cofundador de TABVLARIVM. Desde la práctica jurídica dirige la definición funcional del producto, identificando tareas documentales repetitivas y convirtiéndolas en flujos más claros, seguros y eficientes. Su formación jurídica y experiencia en despachos y órganos judiciales aportan al proyecto una visión centrada en las necesidades reales de los profesionales.

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Retrato de Alejandro Navas González, cofundador de TABVLARIVM

Alejandro Navas González

Cofundador · Dirección tecnológica

Científico de datos y bioinformático y cofundador de TABVLARIVM. Con experiencia en analítica, automatización y modelos de machine learning, lidera la arquitectura y el desarrollo técnico de la aplicación, traduciendo necesidades jurídicas concretas en una herramienta local, robusta y fácil de utilizar.

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Cómo trabajamos

Nuestro trabajo sigue un ciclo continuo entre la práctica jurídica y el desarrollo técnico: detectar, definir, construir, probar, revisar y mejorar.

  1. 01

    Detectar una fricción real

  2. 02

    Definir el flujo

  3. 03

    Construir una solución

  4. 04

    Probar y revisar

  5. 05

    Mejorar la aplicación

De la tabula romana al expediente digital

Por qué TABVLARIVM

El nombre TABVLARIVM procede del término latino tabularium, formado a partir de tabula: la tabla, tablilla o soporte sobre el que los romanos dejaban constancia escrita de aquello que debía ser recordado. Las tabulae podían contener cuentas, acuerdos, actos jurídicos, disposiciones y otros registros de interés público o privado. Por extensión, tabularium pasó a designar el lugar destinado a reunir, ordenar y conservar esos documentos: un archivo, registro u oficina documental.

En Roma, el ejemplo más emblemático fue el edificio tradicionalmente conocido como Tabularium, situado en la ladera del Capitolio y orientado hacia el Foro Romano. Los Museos Capitolinos lo identifican con el archivo público en el que se custodiaban tabulae de bronce que contenían leyes y actos oficiales del Estado, entre ellos tratados y decretos del Senado. Una inscripción atribuye su construcción a Quinto Lutacio Cátulo en el año 78 a. C.

La elección de la grafía TABVLARIVM reproduce el aspecto de las inscripciones monumentales romanas. En el alfabeto latino clásico no existía la distinción gráfica moderna entre la U y la V: el signo V podía representar tanto el valor vocálico que hoy escribimos como u como un valor consonántico. Por eso, TABVLARIVM no es una palabra distinta de Tabularium, sino su representación con una estética epigráfica romana.

El nombre resume también la idea que inspira la aplicación. TABVLARIVM no pretende actuar como un archivo permanente, sino recuperar el principio de orden documental que daba sentido al término romano: identificar cada documento, situarlo correctamente dentro de su expediente y prepararlo para que pueda ser revisado y utilizado con claridad.

Del archivo romano al expediente digital: cada documento en su lugar.

Ilustración lineal en tonos sepia de un conjunto de tabulae romanas
Ilustración lineal en tonos sepia del edificio romano del Tabularium

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